Cómo hacer de la soledad tu mejor amiga

Cómo hacer de la soledad tu mejor compañera

Cuando sentí que el mundo se me venía encima, recordé una frase que me dijo una gran maestra: aprende a andar en soledad, antes de que la vida te lo imponga. De un modo u otro, la vida siempre termina por imponernos las cosas.

Y es que desde joven aprendí a cultivar pequeños placeres en solitario. Leer en mi cama, ir al cine sin compañía, ver una serie en televisión, tomar cursos para aprender cosas nuevas, hacer yoga, escribir. Hay muchos otros placeres que se pueden disfrutar en soledad. Escuchar música, caminar por el parque o por el centro comercial, probarte ropa en las tiendas aunque no vayas a comprar nada, curiosear los libros en una librería, descubrir nuevos mundos navegando por internet, sembrar plantas, tejer o bordar…

Ver más: Cosas que toda mujer debe experimentar estando sola

Cómo hacer de la soledad tu mejor compañera

Hemos hecho del término “soledad” casi una mala palabra. Una palabra que nos asusta pronunciar. Esto resulta irónico, en un mundo donde la gente se aleja de quien está cerca para “conectarse” con quien está lejos.

Los medios electrónicos sustituyen el contacto personal. Evadimos la soledad, pero elegimos el aislamiento. Hace unos días impactó esta imagen en Facebook: una góndola navega por los canales de Venecia, mientras sus cuatro ocupantes están concentrados cada uno en su teléfono móvil. ¿No es eso soledad? ¿Acaso estar sentado junto a alguien es garantía de sentir la calidez contenida en la palabra “compañía”?


Evadimos la soledad, pero elegimos el aislamiento.


Soledad: estar acompañado no siempre es lo mismo que no estar solo

Crecemos junto a nuestros padres, hasta que los dejamos para convivir con nuestra pareja. Convivimos con nuestra pareja, hasta que eventualmente, por voluntad de Dios o del hombre, nos separamos. Tenemos hijos, a quienes entregamos una buena parte de nuestras vidas, hasta que emprenden su propio vuelo. Al final del camino, haber aprendido a crecer hacia adentro, haber hecho de nuestra alma la mejor compañera de viaje, es lo que nos salva.

La soledad no es tal tragedia cuando dejamos de temer desnudar nuestra alma frente al espejo. Cuando nos reconocemos en nuestra luz y en nuestra sombra. Y cuando aceptamos, sin miedo, nuestro lado más oscuro. Cuando hemos aprendido a conocernos tanto, que ya no habrá compañía más cómoda que nuestro propio ser.

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Cómo hacer de la soledad tu mejor compañera

En la segunda mitad de la vida, no se puede ignorar la certeza de que más tarde o más temprano, estaremos solos. Nada seguirá siendo tan gratificante como los ratos de conversación con las amigas, los almuerzos familiares o las visitas de los nietos. Pero si somos lo suficientemente generosos como para agradecer por el pasado y dar la bienvenida a esta nueva etapa, las personas y los momentos compartidos no serán un imperativo para ser felices.

Al final, la soledad es el derecho que nos hemos ganado a vivir en nuestros propios términos.

Cinco maneras de redefinir la soledad

Entre las cosas que disfrutas hacer a solas, elige una y concéntrate en ella un rato cada día, hasta que se vuelva un hábito compartir contigo misma.

  1. Reza, medita, toma un momento para conectar con Dios. Así te acercas a tu alma.
  2. Involúcrate en un voluntariado o una obra social. Así le das sentido a tu vida.
  3. Haz un curso en el que aprendas algo nuevo. Así nunca dejas de crecer.
  4. Practica alguna actividad física. Así renuevas tu energía.
  5. Y si en algún momento te alcanza la tristeza, no la rechaces, acéptala como aceptas la risa, y verás que al rato sigue su camino.

Quizás al principio te resulte difícil, pero no hay nada que la práctica y la perseverancia no puedan alcanzar. Pueden leer más en mi blog elsegundovuelo.com

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