Cómo sustituir los antojos

Aunque no lo creas, no todos los antojos son de chocolate y se deben a que quieres “algo dulce“. Cuando pasamos la barrera emocional, tus antojos son una manera de tu cuerpo de decirte que necesita algo y antes de caer en la debacle de “ya perdí la dieta” y comerte un pote de helado, puedes aprender a escuchar lo que tu organismo te está pidiendo.

Cuando tengas un antojo piensa qué quieres comer. Esa señal es importante porque puede ser la manera de tu cuerpo de decir “me falta esto”. Si tienes demasiadas ganas de comer dulces es posible que tu nivel de azúcar en la sangre esté un poco bajo. Si deseas frutas (sí, muchas veces pasa) puede ser que necesites vitaminas o fibra. Si quieres algo salado puede que estés un poco deshidratado. Si quieres algo grasoso, es porque quizás eliminaste todas las grasas de tu dieta, incluyendo las buenas, que son necesarias para el funcionamiento de tu “máquina vital”.

Ver más: Lo que tus antojos dicen de ti

Luego, observa qué fue lo que disparó el antojo. Esto es importante porque es lo que puedes diferenciar entre que tu cuerpo necesite algo o que quieras comer un pedazo de chocolate porque estés aburrido. Fíjate en factores como ¿has pasado más de tres horas sin comer? Si es así puede que más que un antojo, ¡es que simplemente tienes hambre! ¿Estabas viendo un programa de cocina en la TV? Seguramente es un reflejo a la información que tienes frente a los ojos. En este caso, cambia el canal o apaga la TV y tómate un vaso gigante de agua.

Ahora aprende a jugar con los substitutos. Si sientes que no puedes con la tentación, puedes hacer esto:

Chocolate: Ten a mano alguna tableta de chocolate que diga “cacao al 72%” (o superior a eso). Cómete un cuadrito y disfrútalo. Pero no te pases de eso. Así matas el antojo y te llenas de antioxidantes
Algo “dulce” (no definido): Come un poco de gelatina de dieta. También puedes comerte una manzana entera. Hay mucha gente que ahora le huye a las frutas por su cantidad de azúcar. Y la verdad es que no debe ser así. Los excesos, en todo, son los que pueden hacerte daño.
Algo “grasoso”: Come una ración de maní sin sal, almendras o nueces. Claro, no pases todo el día comiendo grasas. Es una porción y listo.
Algo salado: Come un huevo entero cocido. Perfecta fuente de proteínas y te mantendrá lleno por un tiempo más. Recuerda hacer tus ajustes en tus raciones de proteína en las próximas comidas (no las elimines, redúcelas) y evitar grasas lácteas o cualquier grasa saturada.
Recuerda que aquí hablamos de “antojos” no de forma de vida. Es decir, estos pasos no son excusa para que todos los días comas 30 huevos, 10 manzanas y 20 pedazos de chocolate además de tu dieta diaria. Son tácticas que debes usar cuando de verdad tienes esas ansias de “un no sé qué” que no puedes controlar.

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Y si de verdad tienes un atojo terrible de un helado de triple chocolate con crema, lo más seguro es que sea por simple “antojo”. Y en vez de caer en la tentación de mandar todo al demonio y decir “la semana que viene empiezo la dieta” haz lo siguiente: piensa en lo que has logrado. Así lleves un sólo día en tu regimen, felicítate, !llevas un día sin sucumbir! Recuerda que es una carrera larga (y de obstáculos) no una prueba de velocidad.

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