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¿Conoces la preeclampsia?

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La preeclampsia es un trastorno complejo que afecta a alrededor del 5% de las mujeres embarazadas.

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La preeclampsia puede aparecer de repente, por lo que es muy importante saber reconocer los síntomas. Llama a tu doctor inmediatamente si notas hinchazón en la cara o alrededor de los ojos, o si las manos, los pies o los tobillos se te hinchan excesivamente o se te hinchan de repente.

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La hinchazón excesiva se produce debido a la retención de líquidos, que además puede provocar un aumento rápido de peso. Por eso coméntale también al médico o comadrona si aumentas más de 4 libras (alrededor de 2 kg) en una semana.

Sin embargo, ten presente que no todas las mujeres con preeclampsia presentan hinchazón muy visible o un incremento de peso drástico, y no todas las mujeres que presentan hinchazón o rápido aumento de peso tienen preeclampsia.

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Si tienes preeclampsia severa puedes presentar otros síntomas. Llama a tu doctor inmediatamente si tienes cualquiera de estos síntomas:

Algunos síntomas de la preeclampsia como hinchazón y aumento de peso, pueden parecer molestias normales del embarazo. Es por eso que podrías no saber que tienes preeclampsia hasta que te la detecten en una visita prenatal de rutina. Esta es una de las razones por las cuales es tan importante acudir a las visitas prenatales

La preeclampsia se manifiesta con más frecuencia después de la semana 37. No obstante, puede aparecer en cualquier momento durante la segunda mitad del embarazo, así como también durante el parto o incluso después de dar a luz (generalmente en las primeras 48 horas).

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Cuanto más intensa sea la preeclampsia y cuanto más temprano se manifieste en el embarazo, mayores serán los riesgos para ti y para tu bebé. La mayoría de las mujeres que tienen preeclampsia presentan un caso leve poco antes de la fecha prevista para el parto, y tanto ellas como sus bebés evolucionan bien con el cuidado médico adecuado.

Sin embargo, cuando la preeclampsia es fuerte, puede afectar muchos órganos y causar problemas graves o incluso potencialmente mortales. Por esto será necesario que des a luz prematuramente si tu estado es grave o empieza a empeorar.

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La preeclampsia provoca que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que genera hipertensión y disminución del riego sanguíneo. Esto puede afectar muchos órganos de tu cuerpo, como el hígado, los riñones y el cerebro.

Además, si hay un menor riego sanguíneo hacia el útero, el bebé puede tener problemas como bajo crecimiento, muy poco líquido amniótico y desprendimiento prematuro de placenta (cuando la placenta se separa de la pared uterina antes del parto).

También ten en cuenta que, si es necesario que des a luz antes de la fecha prevista para el parto para proteger tu salud, el bebé puede tener problemas relacionados con su nacimiento prematuro.

Las alteraciones en los vasos sanguíneos a causa de la preeclampsia pueden hacer que los capilares “pierdan” líquido en los tejidos, lo cual produce hinchazón (lo que se conoce como edema). Cuando los pequeños vasos sanguíneos de los riñones pierden líquido, la proteína que hay en el torrente sanguíneo se elimina al orinar. Es normal tener una cantidad pequeña de proteína en la orina pero si sobrepasa un nivel determinado puede indicar que tienes preeclampsia.

No se sabe cómo se puede prevenir la preeclampsia, aunque existen muchas investigaciones en curso. Varios estudios han investigado si tomar calcio extra o vitaminas podría ayudar a prevenir o tratar la preeclampsia. Sin embargo, los resultados finalmente no demostraron beneficios para la mayoría de las mujeres.

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda que, las mujeres con alto riesgo de padecer preeclampsia, empiecen a tomar una baja dosis de aspirina después de las 12 semanas de embarazo. Pregúntale a tu doctor si tu caso es considerado de alto riesgo y si serías una buena candidata para la terapia que incluye una dosis baja de aspirina.

Advertencia: no tomes nunca aspirina durante el embarazo a menos que te lo recomiende tu doctor.

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