Semana 7: La primera ecografía

Uno de los momentos más emocionantes. Escuchar el latido del corazón, vínculo estrecho, antes eran vaginales, esta es ultrasónica. Se observa el pliegue nucal, circunferencia cefálica y si es múltiple. Presencia de hematomas en el útero

Estás a mitad del primer trimestre, unas semanas cruciales y con un nivel de riesgo algo elevado por la posibilidad de abortos espontáneos.

Ver más: Semana 9: Primer movimiento

Durante la semana 7, el embrión experimenta un crecimiento muy rápido y constante, por lo que se asemeja más a una personita. De los 4 o 5 milímetros pasa a 1 centímetro en pocos días, ya que su esqueleto y sistema nervioso están en formación.

Las imágenes de los primeros ecos mostrarán una figura mínima, pero con una gran cabeza y apéndices minúsculos de lo que serán sus brazos y piernas. Durante este tiempo, el cerebro de tu bebé, ya dividido en dos hemisferios, está produciendo neuronas (neurogénesis); el corazón tiene dos cámaras y late a un ritmo veloz. También se pueden distinguir la columna vertebral, los pulmones –que tienen un bronquio para dar paso al aire–, el hígado, el páncreas, los intestinos y el cordón umbilical.

En esta fase, el embrión flota en el líquido amniótico, pero ya empieza a moverse. Sin embargo, faltan unas semanas para que logres sentirlo.

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¿Qué le ocurre a tu cuerpo?

Como cada mujer es diferente, no hay dos embarazos iguales –ni siquiera si estás gestando a tu tercer bebé–. Ahora bien, sí hay algunos síntomas comunes que puedes experimentar:

Náuseas y cansancio. Lamentamos decirlo, pero éstas pueden durar un par de semanas más.

Irritabilidad. Debido a las “hormonas del embarazo” con las que tu cuerpo está siendo bombardeado, los cambios de humor no son extraños. De la alegría a la melancolía, la hipersensibilidad será tu compañera.

Al irse expandiendo el útero, podrás sentir tu abdomen algo hinchado.

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Te darán ganar de hacer pis a cada rato, gracias a la cantidad de líquido que tu organismo acumula y luego elimina. Mejor acostumbrarse desde ahora…

Dieta rica en fibra

Uno de los problemas que aquejan más frecuentemente a las mujeres embarazadas es el estreñimiento. Para evitarlo, los ginecólogos y nutricionistas te recomendarán aumentar el consumo de fibra en tus comidas. La manera más sencilla y saludable de hacerlo es integrar cereales –como avena, salvado de trigo o linaza–, pastas integrales, frutas como la ciruela, manzanas, duraznos y cambur, y legumbres como zanahorias y acelgas.

Imagen: Archivo Eme