Conócete mejor con la arteterapia

El Arteterapia es una técnica innovadora que te permite desarrollar tu capacidad artística para expresar tus emociones, auto-conocerte y favorecer tu desarrollo personal.

 La Psicología Humanista considera que el ser humano sano es aquel que desarrolla todo su potencial, lo cual incluye la creatividad, mediante el uso de materiales artísticos: modelado, pintura, voz, movimiento, máscaras, fotografía, sin necesidad de experiencia previa, ni largos aprendizajes técnicos. El Arteterapia pone el énfasis en la escucha interior, la atención y la espontaneidad, ayudando a responder todas esas inquietudes o deseos que hay en nuestro interior y no sabemos como expresar.

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Consiste en aprender a utilizar tu capacidad de creación de imágenes, símbolos y metáforas para recuperar, desarrollar e integrar todo tu potencial físico, mental, emocional y espiritual, en un proceso de Individuación. Esta actividad va mas allá de la expresión verbal, en ella se proyectan formas artísticas, las cuales reflejan lo que hay en nuestro subconsciente, lo que nos permitirá sanar así muchos de nuestros miedos, culpas o rencores.

La arteterapeuta Cathy Malchiodi propone un ejercicio simple, pero efectivo, que podemos realizar en casa. Busca una hoja de papel, escoge un crayón del color que mas te guste y, con los ojos cerrados garabatea durante unos 30 segundos. Abre los ojos y observa que llama tu atención o que sensaciones te produce el dibujo. Apuntalo, pon fecha y titulo al dibujo y guárdalo. Practicar, te ayudara a entenderte y expresarte mejor.

Sus posibilidades de aplicación son numerosas. El uso terapéutico del arte es eficaz para niños, adolescentes y adultos en procesos de crecimiento personal, problemas familiares o de pareja  y en ámbitos institucionales: hospitales, casas de acogida, centros educativos, cárceles, geriátricos, etc., para intervenir en el tratamiento de:

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  • Dificultades sensoriales, físicas, motóras o de adaptación social.
  • Alteraciones psíquicas (psicopatologías, síndrome de Down, autismo, Alhzeimer, trastornos de alimentación e imagen corporal, adicciones…).
  • Dificultades ocasionales de ansiedad o depresión, inestabilidad emocional, control del estrés y refuerzo de autoestima.
  • Enfermedades prolongadas o terminales.
  • Problemas de carácter social (violencia doméstica, niños con problemas, adolescentes conflictivos, refugiados, inmigrantes, reclusos…).

Imagen: masterterapia.net

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