Cosas que hacemos durante la menstruación

Una vez al mes, nuestros cuerpos usan una extraña y dolorosa (e incómoda) forma de recordarnos que podemos traer bebés al mundo.

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Sí, es un privilegio, pero también es una verdadera molestia. Cada 27 a 30 días, muchas de nosotras vivimos un infierno por ser mujeres. Y aunque cada una de nosotras lo sufra a su manera, hay ciertas conductas universales de las que nadie se salva:

  1. Comer lo que sea: Nunca hay suficiente sal o azúcar disponible cuando llega ESE día. Y dado que te sientes lenta, incómoda y adolorida, necesitas consentirte con lo que más te gusta. Llámalo helado, biscochos, papitas, hamburguesas o refresco, lo que sea que te vaya a hacer sentir un poquito mejor, bienvenido sea.
  2. Buscar ropa interior cómoda: Todas tenemos un par de pantis para la menstruación. Sin vergüenza: son anchas y tal vez algo decoloridas. No los elegimos porque nos sintamos mal, sino porque no vamos a sacrificar lencería delicada cuando no sabemos si la toalla femenina fallará en algún momento. Además son cómodas, así que no hay nada mejor que estar un poco mejor en los peores momentos del mes.
  3. Evitar el gimasio… o moverse en general: Estás inflamada, sangrando y, posiblemente, con los sentimientos a flor de piel. Bajo tu perspectiva, la caminadora no parece caminadora, más bien ¡es una máquina de tortura! Y aunque sepas que el ejercicio podría ayudarte a mejorar tu estado de ánimo, no puedes ni siquiera esforzarte por caminar hacia la puerta.
  4. Llorar: Sentimientos a flor de piel, ¿recuerdas? Al ver un perrito callejero, lloras. Al ver que tu novio no te dejó un mensaje, lloras. Realmente estás dispuesta a llorar por todo. Y aunque sabemos que es el estereotipo de la mujer en sus días, ¿a quién le importa? No es que puedas controlar TU cuerpo, ¿cierto? Si pudieras hacerlo, no tendrías este tipo de problemas.
  5. Posición fetal: Debajo del escritorio, en el piso del baño, incluso en un parque. Cuando te dan cólicos, simplemente no eres capaz de sentarte, necesitas estar en posición fetal. La verdad es que sí ayuda, y cualquier alivio es bienvenido.

Por Andrea Bouchot

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