El color en la decoración

No existen dogmas estrictos en cuanto al cumplimiento del uso del color en la decoración, sin embargo está comprobado que dependiendo de un buen o mal empleo, estos podrían convertirse en nuestros aliados o los peores enemigos. Existen indicaciones generales para cada actividad, lugar, persona y circunstancia. Y es que los colores no solo funcionan con sus propias características, sino que también se complementan de la calidad de luz que los ilumine. Te enseñamos las funciones de la amplia gama de colores y el efecto que producen al momento de decorar tu hogar.

Blanco. No se recomienda su uso en exceso en interiores porque es un tono muy energético. Por tradición, se considera el color de los hijos y la creatividad.

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Negro. Es muy poderoso y debe estar en compañía de otros colores. Según el Feng Shui, estimula todo lo relacionado con la profesión.

Amarillo. Es un color muy luminoso y brillante, reduce el espacio y es antidepresivo. Se recomienda utilizarlo en espacios como el estudio, porque fomenta la madurez mental, y también en sala de juegos, porque estimula la creatividad. Se debe evitar en zonas de trabajo y dormitorios.

Azul. Mientras más oscuro, mayor sensación de amplitud produce. Agranda los espacios y relaja, es ideal para zonas dormitorios, oficinas, clínicas y zonas de trabajo estresante. Evitar en lugares de entretenimiento, cocinas y comedores.

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Naranja. Es un color alegre y optimista. Aporta seguridad, equilibra el espacio y lo reduce ligeramente, pero no lo restringe. Recomendado para lugares de trabajo porque aumenta la vitalidad y energía, ya que es estimulante. También, se aconseja en zonas de esparimiento, cocinas y comedores, porque estimula los jugos gástricos.

Rojo. Puede ser opresivo si se abusa de él. Debe utilizarse en lugares de actividad física: salas de baile y entretenimiento. Por otro lado, debe evitarse en dormitorios, oficinas y estudios por ser un color denso y fuerte.

Térreos. Perfectas para crear ambientes armónicos y compensados. Se recomiendan en las casas, debido a que producen sensación de bienestar y seguridad.

Turquesa. Brinda sensaciónes de apertura, frescura y libertad en el espacio. Ideal para baños, dormitorios y oficinas.
Violeta. Color calmante, que promueve el descanso y estimula el sueño. Por ello es ideal para dormitorios, y salas de meditación.

Verde. Es un tono estático que no agranda ni reduce el espacio. Se aconseja en patios, fachadas y en espacios que quieras lograr un ambiente de quietud.

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Fuente: Un hogar sano y natural/ Raúl de la Rosa/ Ediciones B

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