Los siete pecados capitales al volante

Una vez dentro, es difícil salir e incluso avanzar. Los atascos no son obra divina ni suceden sin motivo, pero muchos conductores ignoran su propia culpa.

Mujeres al volante ¡Sí se puede!

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“Los conductores sólo piensan hacia delante. Y quien genera un atasco tras de sí, a veces ni es consciente de ello”, dice Michael Schreckenberg, profesor de Física del Transporte y del Tráfico en la Universidad de Duisburgo-Essen, en Alemania.

Los atascos se generan casi siempre por un flujo de tráfico espeso que se origina por velocidades diferentes. “Lo mejor es moverse de forma coordinada, como un banco de peces”, recomienda Schreckenberg. Pero eso no siempre se puede llevar a la práctica. Un sólo conductor no puede disolver un atasco, pero quien evita estos errores minimiza la posibilidad de ser el que lo desencadene.

– Acercarse demasiado. En casi ninguna otra parte afloran las emociones tan rápido como en medio del tráfico. “Los conductores enseguida se sienten perjudicados y siempre están tratando de defenderse de otros”, dice Schreckenberg. Como consecuencia, se suelen acercar demasiado al de delante “para que nadie pueda colarse”. Con ello se reduce el espacio para maniobrar y a menudo hay que frenar bruscamente. “Quien evita parar cuando el de delante para no provoca un atasco”, agrega el experto.

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No siempre la causa es buscar una ventaja. “Las personas que van al trabajo en auto a menudo piensan en su tarea o en el partido de fútbol de la noche”, dice Schreckenberg, que explica así el despiste de no mantener la distancia.

– Los buscadores de huecos. No siempre se puede mantener la distancia suficiente porque siempre hay conductores que aprovechan ese espacio para cambiar de carril, llenar el hueco y ajustar todo. No se dan cuentan de que el cambio frecuente de carril no los hace avanzar y obligan a otros a frenazos innecesarios.

“El cambio de carril es uno de los errores más frecuentes”, opina Constantin Hack, del Autoclub Europa. De ahí nacen los llamados atascos fantasma, aquellos que nacen sin motivo claro y pese a que la capacidad de la carretera es suficientemente grande para el tráfico. Hack alerta contra el deseo de intentar ganar tiempo en una situación de tráfico denso. El cambio de carril no suele generar ninguna ventaja.

– Soñar al volante. A menudo, los conductores se distraen sin querer. Sven Rademacher, del Consejo Alemán de Seguridad Vial, alerta contra esas distracciones en pleno atasco. “Siempre hay que estar concentrado”, dice. Quien desconecta en un atasco por la lentitud de la marcha o porque apenas se mueve corre el riesgo de provocar accidentes secundarios. “Eso hace que el atasco se amplíe en tiempo y en espacio”, afirma.

Lo mismo sucede con los conductores que en una autopista cambian de carril o muy rápido o muy lento. Quien deja el carril de aceleración demasiado pronto, tampoco aprovecha todo el espacio para el tráfico y ello puede provocar igualmente un atasco.

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– La cremallera se atranca. En una situación de tráfico es elemental aprovechar todo el espacio, sobre todo cuando acaban los carriles. La mayoría de conductores no entiende que cambiar demasiado pronto al carril lateral puede provocar un bloqueo. “Precisamente cuando se llega a un cruce en un pasaje estrecho es cuando más se debe usar la capacidad completa de los carriles”, dice Hack, del Autoclub Europa. Por lo tanto, los conductores deben ocupar su carril hasta el final y luego seleccionar otro para el cambio.

– Taponar la intersección. Los atascos en la ciudad nacen sobre todo de los semáforos. Los conductores ocupan el cruce aunque no esté libre y con ello se perjudica el tráfico en dirección transversal, aunque después del cruce haya mucho espacio.

Para los que atienden correctamente esta norma hay que recomendarles estar firmes y no dejarse impresionar por las bocinas y los gritos. Hay que pensar en los demás. “Si no tapono el cruce, nadie detrás de mí podrá hacerlo”, recuerda Hack. Y así uno solo puede evitar un atasco.

– Mirar boquiabierto. Muchos conductores se distraen por un accidente o una avería. “En esos casos, se suele frenar de forma repentina, por lo que la diferencia de velocidades se amplía y puede haber accidentes”, dice Michael Schreckenberg.

Sven Rademacher, experto en seguridad vial, lamenta que muchos incluso filman con el teléfono el accidente. Las autoridades siempre se quejan de esta gente que dificulta su trabajo. “Va en contra de los demás y sobre todo en contra de los heridos”, dice Rademacher.

– Conducir cuando todos conducen. El mejor remedio contra un atasco es no meterse en él. Quien tenga la posibilidad debería comportarse en dirección opuesta a los ciclos de tránsito y eso sirve tanto para comenzar a trabajar como para las vacaciones.

Por Heiko Dilk (dpa)