Ser mejores padres: cómo lograrlo en siete pasos

Cómo ser mejores padres

A diario los padres deseamos la felicidad de los hijos. Su risa nos ilumina la vida y sentimos plenitud al escucharla. Queremos verle avanzar en cada etapa como si fuese una danza armónica, sin tropiezos y sobre todo: en paz y tranquilidad. Pero muchas veces la realidad es otra.

 

Ver más: El emotivo video del Día del Padre, para las madres solteras

Como seres humanos, nuestras emociones fluctúan constantemente y cada día es un desafío cuando de hijos se trata. El vínculo con ellos es tan íntimo, que quizás sean los únicos capaces de remover sentimientos almacenados en la mente, relacionados a nuestra propia infancia.

 

Cómo ser mejores padres

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¿Te has escuchado a ti misma hablar como tu madre?

¿Utilizas los mismos castigos y regaños?

¿Pierdes la paciencia con facilidad?

Tranquila, no estas sola.

La mayoría de las familias son así.

Sin embargo en la actualidad, el avance de la Neurociencia ha llegado a muchos hogares y podemos entrenar nuestra mente y la de nuestros hijos, de la misma manera como entrenamos a nuestro cuerpo; con ejercicios que desarrollan y alimentan una nueva perspectiva de la crianza, para así poder ser mejores padres.

Ciertas investigaciones han demostrado de manera consistente que cuando los padres ofrecen experiencias repetidas y predecibles en las que ven las emociones y necesidades de sus hijos y reaccionan con sensibilidad, los niños progresan en todos los planos: el social, el emocional, el físico, e incluso el académico.

Extraído del libro“El Cerebro del niño” de Daniel J. Siegel / Tina Payne Bryson. 

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¿Qué debemos trabajar para cada día 

ser mejores padres?

1. Mírate

Lo primero que hay hacer es mirar dentro y recordar cómo fue la propia infancia, la relación con padres y personas cercanas. Al hacerlo, estarás observando el camino recorrido y comprendiendo cómo llegaste a ser la persona de hoy en día.

2. Aprender a ver el pasado

Reflexionar sobre las experiencias vividas y comprender las heridas y limitaciones de los propios padres.

Lo más importante es lo que hagas a partir de ahora, ya que lo único que podemos cambiar del pasado es nuestra manera de verlo.

En tus manos está transmitir un buen legado a tus hijos, brindándole nuevas oportunidades de vida.

3. Conversar entre padres y brindar soporte emocional a la pareja

Lo ideal es que ambos padres comiencen el recorrido de sanar juntos, de esta manera podrán apoyarse, y los hijos (que todo lo observan) sentirán la confianza en la coherencia de la crianza.

En caso de no poder hacerlo, recuerda que todo cambio comienza con una sola persona, ¡así que arriba el ánimo! y da tú el ejemplo.

4. Define el camino de tu propia familia y trabaja en ello

Muchas veces nos comparamos con el vecino, con familiares o con los padres del colegio de nuestros hijos.

Y en la vida no hay nada más complicado que vivir la vida a través de las experiencias de los demás.

En principio puedes sentir la presión social y querer armar un berrinche como lo hacían en tu familia por ejemplo.

Pero con la práctica, podrás establecer tu propia disciplina y armonía familiar única e irrepetible, donde los beneficios a largo plazo serán tu mejor regalo.

5. Rompe el circulo de limitaciones y de dolor del pasado

Procura crear una nueva realidad y experiencias que aporten valor a la relación con tus hijos.

A través de la empatía podrás reconocer qué le causa pesar y así brindarle herramientas para poder superarlo de manera saludable y duradera.

6. Desarrolla gratitud hacia tus propios padres

La vida, como dijo Gandhi, es un todo indivisible.

Es por ello que si queremos crear un futuro lleno de amor familiar debemos sanar todas las relaciones alrededor de nosotros, comenzando con el origen de nuestra vida.

La compasión será tu mejor aliada para entenderte y comprender a tus hijos y sus etapas.

7. Involúcrate y prepárate para ser mejor cada día

Actualmente existen muchos libros que brindan herramientas valiosas y sencillas para padres, basándose en estudios de la Neurociencia.

Atrás quedó aquello de: “Para ser padres no hay manual”.

En la era de la información encontrarás maravillas, que harán de tu manera de criar una aventura estupenda. Todos en casa lo agradecerán.

Las investigaciones muestran que incluso los adultos que experimentaron infancias no precisamente óptimas pueden ejercer la paternidad de una manera igual de eficaz y educar a niños que se sientan igual de queridos y con vínculos igual de seguros que aquellos que han gozado de una vida familiar consecuente y afectuosa. Nunca es tarde para empezar a elaborar una narración de tu vida coherente, y al hacerlo, tus hijos cosecharán frutos.

Extraído del libro “El Cerebro del niño” de Daniel J. Siegel / Tina Payne Bryson. 


#MadreEmoción recomienda:

“El Cerebro del niño” de Daniel J. Siegel / Tina Payne Bryson. 

“Disciplina sin lágrimas” de Daniel J. Siegel / Tina Payne Bryson. 


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