La historia detrás del beso de Año Nuevo

Un año se acaba y otro comienza, recuerdos, aprendizajes y metas llegan y se van con el tic-toc del reloj pero, para las parejas hay algo que se ha vuelto muy simbólico en los últimos años, y es darse un beso que haga una comunión entre nochevieja y nochenueva: el pasado y el futuro que les espera

A las 12:00 de la noche del 31 de diciembre no puede faltar un beso. Aunque no se conoce muy bien el origen de esta tradición se dice que comenzó durante la época romana en el festival de Saturnalia, en el que todos los asistentes se daban un beso.

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Los estadounidenses consideran que si no dan un beso justo después la última campana no tendrán buena suerte en el amor el resto del año. Donde más se puede apreciar es en la celebración del Times Square en Nueva York, pues cuando llega la medianoche y la bola está encendida, se acostumbra darse el beso como símbolo de amor.

En una ocasión el diario Washington Times realizó un estudio en el que se afirmaba que dos tercios de la población esperan poder dar un beso en Año Nuevo y que únicamente el 10% no tiene ninguna expectativa en poder seguir la tradición.

Algunos prefieren besos cortos y rápidos y otros largos y llenos de romance, pero lo cierto es que este pequeño rito ha comenzado a esparcirse por el resto del mundo y ya sean parejas o personas solteras esperan con gran ilusión y deseo recibir o dar un beso de año nuevo y no pasar 365 días de soledad.

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