Eme de “maneja sin que te enseñe tu pareja”

A la hora de sentarse al volante por primera vez, bien vale aprender con un profesional. No solo porque los instructores están preparados para ser docentes, tienen kilómetros de experiencia, sino porque nunca se van a poner a los gritos porque les estropeamos el auto. 

Si tu novio te dice que él te enseñará, dibujale la mejor sonrisa y dile que no. No caigas en la tentación. El amor no te va a enseñar a manejar. Seguro verás gestos que nunca las viste en la carita de tu amado. El auto es el auto y con eso no se juega.

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Si ya sabes manejar, acuérdate de pasarle el tip a esa amiga que no aprendió todavía y cree que el amor de su vida será el mejor profesor del mundo. No y no. Para colmo de males, cuando ellos nos encasillan como malas conductoras (fama ya tenemos todas las mujeres de serlo) nadie nos quitará ese mote. Lo mejor es ir, aprender, dar el examen, practicar y después (quizá bastante después) tomar el volante con la media naranja en cuestión.

Y una más: si tienes hijas ahórrale todo el trabajo de decidir estas cuestiones y en su cumpleaños 18 regálale las clases para que tenga libreta. Aunque no pienses regalarle un coche o prestarle el tuyo, nunca está de más que sepa conducir (y que aprenda de joven). He dicho.

Por Silvana Nicola, editora de emedemujer Uruguay.

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