Cosquillas, tus aliadas para un orgasmo intenso

Las cosquillas pueden ser un buen método de tortura o una herramienta de sexo intenso. Una teoría sugiere que los humanos se vuelven cosquilludos como respuesta a los insectos que caminan por la piel, pero en el contexto correcto (y el que más me gusta), esa sensación puede transformarse de un “Detente” a un “Dame más”.

Caliéntate: Querrás que las cosquillas te exciten, no que inflamen tu piel o la irriten. Así que asegúrate de que tu pareja ya está excitada antes de darle cosquillas. Empieza con una estimulación manual, oral o un masaje y haz la transición poco a poco. Lo importante es eliminar las inhibiciones de tu pareja y sensibilizar su piel al tacto.

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Juega: Una vez que tu pareja esté caliente, desliza tus dedos suavemente en sus zonas erógenas. Entonces ya puedes empezar a jugar: pídele que te cuente con detalle una de sus fantasías más eróticas… si no lo hace, tus dedos no se detendrán. Ya que se haya confesado, estará tan excitado por su revelación, que pensará en muchas otras alternativas de estimulación.

Ponte ruda: ¿Sabías que las cosquillas y el sado van de la mano? De hecho, las cosquillas son una excelente herramienta cuando las combinas con algo ligero como vendar los ojos o un juego de luchitas eróticas. Asumiendo que estén dispuestos a hacerlo, podrían usar las cosquillas como método de tortura.

Intervalos orales: Una vez que estén listos, haz intervalos de 30 segundos de cosquillas con 30 segundos de sexo oral o penetración. Esta estrategia es increíblemente buena para elevar los niveles de excitación… y es que ofrece 2 sensaciones tan diferentes, que podrán llegar al orgasmo fácilmente.

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Cero manos: Los dedos de tu mano no son la única herramienta a tu disposición para hacer cosquillas. ¿Qué tal una pluma, una brocha de maquillaje o un cepillo de dientes (que ya no usas)? De vez en cuando está bien experimentar con diferentes técnicas y sensaciones.

Por Andrea Bouchot

Imagen: Archivo Eme