Manual de seducción: ¿su ombligo?

No importa qué tan satisfactorias sean tus experiencias sexuales con tu pareja. Si crees que ya dominas su mapa sexual, es importante que no caigas en una rutina. Por suerte, todavía hay un montón de zonas erógenas (muy subestimadas) que seguro puedes probar 

Para él

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Aceites: El área entre su ombligo y sus muslos internos es increíblemente caliente. Pon un dedo dentro del obligo sensualmente y masajea esa área. Para algunos esto será todo un ‘turn on’, pero también puedes agregar un aceite para masajes. ¡Ojo! No dentro del ombligo, pero sí en sus muslos.

Previo: Toca su pene y lame su ombligo al mismo tiempo. Dibuja una línea con tu lengua desde el ombligo y poquito a poquito baja a su zona sur, sopla para una sensación extravagante y alterna el frío con el caliente para estimular sus otros sentidos.

Sé coqueta: Baja tu lengua desde el cuello hasta el ombligo como si fueras a darle sexo oral, pero no sigas, detente exactamente en el área del ombligo. Sigue lamiendo, besando y tocando del ombligo para arriba hasta que no aguante más y te ruegue ir más abajo.

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Para ella

El medio: El ombligo está justamente en medio de los genitales y los pezones. La mejor forma de acercarse a él es rodeándolo con la lengua. La alta cobertura la excitará un montón, pero seguro querrá arrancarte el cabello si también utilizas bien tus manos.

2 cosas a la vez: Con una mano estimula el punto G. Con la otra, masajea su abdomen y mete un dedo en el ombligo. No todas se sienten cómodas con la presión, pero si se da tiempo de ajustarse, seguro le encantará.

Un masaje: Masajea alrededor de su ombligo y su pancita. Cuando el abdomen de una mujer es estimulado intensamente, los músculos abdominales se contraen. Y dado que los músculos abdominales están conectados con la vagina, el masaje la excitará y, en algunos casos muy raros, hasta podría llegar al orgasmo.

Por Andrea Bouchot

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