Ten un orgasmo ¡dormida!

¿Nunca te has despertado en medio de la noche toda excitada y eufórica? Pues sí, además de tener un orgasmo despierta, también puedes tener uno dormida y, aunque no puedas disfrutarlo por completo entre sueños, te aseguramos que vale la pena aprovecharlos

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Podrás pensar que tu cerebro despierto te presentará el mejor escenario para un orgasmo, pero cuando estás dormida, puedes llegar a un increíble y placentero clímax. Durante el día, le das tiempo a tu cerebro a pensar y divagar, en cambio, cuando duermes, estás en un estado de paz y relajación que le permite a tu subconsciente explorar varios aspectos de tu vida, incluyendo el sexo. Y estamos de acuerdo, explorar siempre es divertido.

Si estás asumiendo que te masturbas mientras duermes, piensa de nuevo. En realidad es el movimiento rápido de tus ojos (REM) el que causa el orgasmo. Así como la lavadora tiene ciclos, tu sueño también los tiene. Estos ciclos mantienen a tu cerebro activo para crear sueños, más no para hacer movimientos específicos. Durante el ciclo REM, tu cuerpo experimenta diferentes rutinas de la circulación de la sangre a distintas partes de tu cuerpo, incluyendo tu vagina. Así como la circulación hace que el hombre tenga una erección, también puede estimular el clítoris. Ahora, combina esto con un sueño erótico ¡y listo! Orgasmo garantizado.

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Cómo lograrlo

Si nunca has experimentado esta magia de media noche, hay ciertos trucos que puedes llevar a cabo. Primero, debes tener muchos orgasmos. Sí, suena contraproducente, pero si los tienes mientras estás despierta, tu cuerpo los pedirá cuando duermes. Entre más placer tengas, más querrás, es parte de la vida.

Si de verdad estás comprometida a intentarlo, primero tienes que entrar al mundo de los sueños lúcidos. ¿Habías escuchado de este concepto? Se refiere a sentirte conscientes a la hora de estar dormidos, lo cual suena como una paradoja, pero, aunque suene de película, realmente es posible entrenarse a sí mismos para manipular los sueños.

El primer paso para un sueño lúcido es tener las intenciones claras de hacerlo. Cuando te vayas a dormir, piensa en un escenario específico para tu sueño y relájate, no te presiones mucho. Después, cada mañana, apunta tus sueños (lúcidos o no); si no los anotas al despertar, es posible que los olvides. Este paso es importante porque eventualmente encontrarás un patrón que, más adelante, podrías identificar y manipular.

Otra forma para diferenciar un sueño con la realidad, es identificar los detalles que no encajan; por ejemplo, si tu cabello es rubio y en tu sueño lo tienes morado, ¿no crees que algo está mal?

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Finalmente, aprovecha esos momentos de lucidez en la media noche para recordar tus sueños. Aunque no lo creas, nadie duerme 8 horas de corrido, es normal despertarse de 4 a 6 veces durante la noche. En cada momento, crea tu propio escenario y disfruta de tus sueños.

Por: Andrea Bouchot

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