“Todo es gratis”: ¿cómo aprender a ser más felices? | Por Elisa Martínez

cómo aprender a ser más felices

¿Cómo aprender a ser más felices bajo un sencillo pensamiento?

Hace unos días me tropecé con un video de Pilar Sordo.  Con la chispa y el genio que la caracterizan, trataba dos temas complejos que parecen tatuados en la psique de nuestra cultura judeocristiana. El primero, el pesimismo. El segundo, la culpa.

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Si vemos ambos conceptos en conjunto, entendemos que el primero es consecuencia del segundo. Dicho de otro modo, nos negamos el optimismo porque no nos sentimos merecedores de la felicidad terrenal.

por qué debemos aprender a ser más felicesEntre risas y asombro, escuchaba a Pilar rememorando las miles de veces que saboteé mi propia felicidad. Y peor aún, la felicidad de los otros.

¿Cuántas veces no descorazonamos a una amiga cuando ha venido a contarnos, rozagante de dicha, que está enamorada de ese hombre que acaba de conocer?  Frases como: “Ten cuidado. No te precipites. No lo conoces bien, tómalo con calma”  no tardan en aflorar, casi de manera inconsciente.

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Y quien no le ha dicho a una feliz recién embarazada:

“Duerme todo lo que puedas porque ya no dormirás más nunca”. O tal vez: “Cuando nacen los hijos es que se pone a prueba la vida en pareja”.

Terrible, ¿no?

En la absurda certeza de que somos “realistas” y “prácticos”, la mayor parte de las veces nos empeñamos en ver una nube oscura sobre cada día soleado. En abrigar, consciente o inconscientemente, la idea de que cada risa se paga con llanto y de que cada momento de felicidad está amenazado por el dolor.

Así, habitando en el miedo, nos convencemos de que alguna extraña cábala evitará que algo malo nos pase si estamos siempre “prevenidos”. Como si el estar  “conscientes” de que somos vulnerables nos previniera del dolor que está a la vuelta de la esquina.

Hace unos cuantos años, mientras esperaba el resultado de la biopsia de un quiste mamario, yo me sentía en absoluto pánico. Mi profesora de yoga me vio tan angustiada, que me llevó con un sacerdote carismático para que me impusiera las manos.

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reflexiones para aprender a ser más felicesEntre otras cosas, le dije al Padre que la vida me había dado tanto,  que yo sentía que tenía que “pagar” algo. La fuerza espiritual que transmitía aquel hombre era poderosa, pero fue una frase lo que me marcó para siempre: “TODO ES GRATIS”

Mientras más se abre nuestra puerta a la felicidad, más nos encerramos en el temor a perderla. La posibilidad (incierta) de un mañana oscuro, puede empañar un presente luminoso. El miedo nos impide pensar que la alegría y la tristeza son en igual medida parte de esta vida. Y que no hay nada que podamos hacer para cambiarlo.

La felicidad llega y se va. Así como llega y se va el dolor. Todo es impermanente. Todo es gratis. No puede haber culpa en vivir.

Cuando te llegue una alegría, vívela al máximo. Así podremos aprender a ser más felices. No importa cuán breve sea, habrá valido la pena.

Cuando alguien te cuente un momento de máxima dicha, no cuestiones, no preguntes, no adviertas. Comparte esa dicha sin pensar en la amenaza. También le llegará su turno al dolor. Y entonces, tocará dejarlo entrar, aceptarlo, porque a través de él también vivimos.

¿Y ustedes están dispuestos a aprender a ser más felices con la vida? 

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