Antes de juntar los trapitos

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Se aman y han compartido grandes momentos y a pesar de que no vivan juntos es casi lo mismo. Él se la pasa en tu casa y tú en la de él. Ambas familias están contentas y ya les han pedido hasta nietos. Piensan en mudarse y si están preparados para hacerlo, pues aquí van una serie de requisitos que son indispensables a la hora de tomar esta gran decisión.

El verdadero desafío está en la convivencia, en saber que ambos son responsables el uno por el otro. Que ahora tu pareja será tu familia. Esta etapa trae una serie de sacrificios de parte de ambos.

Ver más: 7 cosas que debes saber de tu pareja antes de comprometerte

La convivencia implica responsabilidades que van más allá del amor. De hecho convivir en pareja es parecido a fundar una empresa. Si no tienes claro el papel de cada uno, la cosa va a fracasar miserablemente.

Experimenta lo que sería vivir juntos

Ponerse a prueba antes de la mudanza es una buena opción: que se empiecen a ver despeinados o en pijama, que sepas que él dejará abierta la tapa del water y que él sepa que la ropa interior seguramente quedará colgada en la ducha. Esos son cuestiones cotidianas, pero también grandes pasos de comprensión. Ganar verdadera confianza es lo primero.

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 ¡La comida! fundamental para una relación

Mujeres, si no quieren que extrañe a su mamá o a su abuela, mantengan el estómago contento de su pareja, así que toca aprender a cocinar, si todavía no sabes. Hombres, si no quieren quedar solos para siempre es mejor que se olviden de que la cocina es “cosa de mujeres”. Hacer el desayuno, el almuerzo y la cena de lunes a viernes es agotador y debe ser una tarea compartida. La cocina no tiene género, pero es bueno que cada uno pueda agasajar a su pareja con una rica preparación.

La limpieza del hogar es buena para todos

Si aceptás que eres desordenada/o lo primero que debes hacer es aclarárselo a tu pareja, de lo contrario será muy incómodo dejar de vivir en la pulcritud para encontrarse con aquella cueva de lobo. Es un trabajo de ambos, de entenderse y estar claro de lo que es y quiere cada uno.

Tener estabilidad económica

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Al comienzo es importante, para que ambos inicien con buen pie, más adelante si alguno tiene problemas con el trabajo o con los ingresos el otro podrá respaldarlo hasta que vuelva a estar bien.

Cero desquicio 

Olvídense de tener el control completo sobre la otra persona, cada uno necesita su espacio. Los celos no son buenos, y arruinan el trabajo en equipo. Y las bacterias más fulminante para una relación son el ego y el orgullo, eso sí que lo destruirá todo.

Cuatro manos trabajando

Consulten en pareja todo aquello que involucre a ambos, por ejemplo los planes para el fin de semana, invitar a amigos o hacer una fiesta en casa. No se trata de dependencia a la hora de tomar decisiones, pero la vida en pareja consiste en dos y para construir son necesarias las cuatro manos, por eso las resoluciones deben tomarse a dos cabezas.

Recuerda que se trata de formar un hogar,  tu pareja se volverá tu familia, será el espacio que comparten juntos, debe ser un refugio cada día, no un centro de hostilidades. Aprendan a trabajar en pareja, a colaborar, a hacer más llevadero el día a día, para que el llegar a casa sea un placer y no una tortura.