El amor no se muere

“El amor no se muere, al amor lo matamos”, eso dice Pedro José Guerra, un sacerdote católico venezolano, al que respeto y aprecio muchísimo, al hablar de las rupturas sentimentales.  Tan cierto es que hasta hay evidencia científica al respecto. El psicólogo estadounidense John Gottman ha logrado identificar cuatro conductas –a las que curiosamente llama los cuatro jinetes del apocalipsis- que de no ser corregidas, le permiten predecir con 90% de efectividad que una pareja se separará.

Al leerlas resulta obvio que ninguna de estas formas de comportarse favorece a la relación, el problema es que en muchos casos se vuelven tan cotidianas que apenas se perciben. Y lo que es peor, en un mundo cargado de hostilidades, terminamos contagiándonos y llevándonos a la casa las peores actitudes.  Acá las cuatro conductas más dañinas para una pareja ante una situación conflictiva, según Gottman:

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Críticas destructivas: Manifestar nuestro desacuerdo o disgusto es una cosa, y ser despectivos, generalizar y descalificar, es otra. La crítica constructiva se centra en el hecho específico y no en la persona, se hace con amabilidad y, dependiendo del caso, ofreciendo una sugerencia o una solución. En vez de usar frases que comiencen por: “Tú hiciste…” , “Tú eres…”, “Tú siempre”, recomiendan mejor: “Yo siento…”, “Yo necesito..”, “Yo haría…”.

Actitud defensiva: Si en vez de escuchar lo que la otra persona tiene que decir sólo estamos esperando para poder contraatacar, difícilmente estaremos ayudando a la solución del conflicto, además de contribuir al desgaste de la relación. En vez de victimizarse y culpabilizar al otro, lo aconsejable es que cada quien acepte su parte de responsabilidad.

Desprecio: Usar la ironía y el sarcasmo, insultar, voltear los ojos, hacer ruidos con la boca o cualquier otro gesto despectivo, es una falta de respeto hacia la otra persona. Una relación sana requiere de la admiración y el aprecio mutuos y estos debe alimentarse y expresarse aún (más) en los momentos difíciles.

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Evasión: Ignorar a la otra persona mientras nos está haciendo un reclamo no hará que el problema desaparezca ni mucho menos que la persona lo olvide. Todo lo contrario. Además de ser poco constructivo porque al no haber comunicación no se encuentran soluciones, el malestar y el resentimiento crece a medida que pasa el tiempo. La recomendación de Gotmman es esperar como mucho 20 minutos, calmarse, y volver a sentarse a conversar para encontrar la solución.

Según Gottman, no son los desacuerdos los que desgastan las relaciones, sino la forma en que las parejas los enfrentan.Trabajemos por ser parejas más positivas, y si  resulta difícil modificar estas conductas destructivas, lo mejor es buscar ayuda si lo que se desea seguir adelante con la relación.

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