Nuestro afán de ser deseadas y aceptadas

A diario salimos a la calle queriendo llamar la atención de los demás. Todas queremos sentirnos atractivas y deseadas por el sexo opuesto. Eso nos da seguridad y confianza.

Sin embargo, es un error darle prioridad al deseo antes que al hecho de ser amadas por quien somos realmente. ¿Valdrá la pena tanta apariencia?

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Lo mejor sería empezar por agradarnos nosotras mismas, en lugar de buscar aceptación ajena. Este deseo compulsivo podría llevarnos a hacer cosas que en el fondo no deseamos y que nos harán sentir mal.

Actuamos diariamente esperando recibir algo a cambio de otras personas, y si no lo recibimos nos decepcionamos, pues sacrificamos nuestra necesidades para satisfacer las de los otros. Quizás en el fondo lo que deseamos es tener todo bajo nuestro control, buscamos sentirnos capaces, pero es bueno saber poner limites.

Debemos aprender a comunicar lo que realmente sentimos y deseamos, en lugar de callar por miedo a que nos aparten si no cumplimos las expectativas de los demás, porque corremos el riesgo de olvidar quienes somos y que es lo que realmente queremos.

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