Tranquiliza (y ordena) tu mente

¿Alguna vez llegaste al lugar que querías, pero no te acordás qué ruta hiciste? Cuando suceden cosas como estas, sentimos un gran malestar, sobre todo cuando notamos que la cuestión se repite. Lo primero que hacemos es achacárselo a que estamos perdiendo la memoria y esto para nada nos tranquiliza. Más que pérdida de la memoria, lo que tenemos es la mente desordenada, ocupada en muchos asuntos al mismo tiempo y en ninguno en particular.

La falta de atención concentrada nos convierte en mujeres dispersas, nos hace perder tiempo y nos complica la existencia al tener que reparar los entuertos que producen nuestras constantes distracciones. Para que no suceda, van algunos consejos:

Ver más: La mente ocupada te hace feliz

Resístete a ser una mujer orquesta. Ocuparte de varias cosas a la vez te hace propensa a los olvidos y errores. Remediarlos tomará ese tiempo adicional que crees te estás ahorrando.

Involucra tus cinco sentidos. Sustráete de los ruidos del entorno evitando estar pendiente de lo que pasa a tu alrededor. Si es un asunto que te compete ya tendrás la oportunidad de enterarte.

Aprende a usar tu reloj interno. Sólo tú sabes si te va a resultar fácil o no lo que tienes que hacer. Estima cuánto tiempo te va a tomar cada asunto, reserva ese tiempo y no desistas en tu empeño.

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Establece límites para que otros no interfieran. Comunícales con gentileza que los atenderás en cuanto te desocupes. Decirles cuánto deben esperar los ayudará a ser pacientes.

Solo diez minutos. Siéntate en una silla, con la espalda recta, deja que tus manos reposen sobre los muslos y tus pies toquen el piso. Cierra los ojos, respira con tranquilidad y siente el roce del aire en tu nariz. Si aparecen pensamientos, déjalos ir. Regresa la atención a tu respiración cada vez que tu mente se distraiga.

Cuando termines el ejercicio, chequea cómo te sientes. Si los pensamientos no dejaron de atosigarte, no te mortifiques, con la práctica irás mejorando. Cuando aprendemos a calmar el bullicio mental conseguimos bajar el estrés que produce la hiperactividad, responder mejor a las exigencias cotidianas, ser más pacientes y aprender a controlar el estrés.

 

Por Silvia Mago, comunicadora social y facilitadora en Terapias Corporales. Tiene 18 años de experiencia como instructora de yoga. Seguila en Twitter como @SilviaMago

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