Cómo se cocinan las alcachofas

Hervidas, rellenas o separadas en hojas y corazones, las alcachofas son una de las flores comestibles más ricas en fibra, sodio, potasio y, además, son muy sencillas de preparar. A continuación, compartimos los pasos previos y algunas maneras simples de cocinarlas:

Limpieza: antes de cocinarlas, al vapor, fritas o al horno, las alcachofas deben limpiarse cuidadosamente. Primero, se enjuagan con abundante agua para remover toda la tierra que pueda tener la flor; seguidamente, con un cuchillo o tijera de cocina, se hace un corte al tallo y a las puntas de las hojas. Incluso, si lo único que se necesita son los corazones, se puede cortar la alcachofa por la mitad.

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Jugo de limón: las alcachofas son delicadas, y por tanto, tienden a oxidarse muy rápido. Para prevenir que comiencen a tornarse amarillas, es recomendable frotarlas con limón o remojarlas en agua fría con el jugo de un limón exprimido para demorar la oxidación antes de cocinarlas.

Pelar y cortar: dependiendo de las recetas, se usarán algunas o todas las partes de las alcachofas. Si se van a rellenar para el horno, se debe cortar el tallo para que queden solo las flores abiertas, muy vistosas al servirse. También se pueden pelar –hojas y tallos–, dividirse en dos y luego filetearlas antes de freírlas, como plato único o guarnición. Para platos en los que solo sea necesario el corazón, una vez limpias con una cuchara se remueve el corazón del centro, para sofreírlo u hornearlos, ideales para ensaladas y salsas vegetarianas.

Consejos al comprarlas:

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Las alcachofas frescas son de color verde brillante, firmes y con tienen todas las hojas cerradas.

Al abrirlas, si el área que rodea al corazón es, en vez de blanca, morada significa son algo viejas, lo que afectará el sabor del plato a preparar.

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