La pasta ¿el anticristo de las dietas?

Durante años escuchamos que la peor enemiga de un cuerpo delgado es la pasta y cientos de regímenes alimenticios la han excluido de sus menús. No pretendemos derrumbar todos los mitos contra el carbohidrato diabólico, pero sí por lo menos comerlo sin tanto remordimiento.

La culpa la tiene la harina, el ingrediente principal de la pasta. Right? Wrong!

Ver más: 7 alimentos básicos que debes EVITAR si haces una dieta low-carb

Las pastas de buena calidad están elaboradas con sémola de trigo duro, el más rico de todos los cereales. Además existen versiones integrales que están hechas de fibra y son muy beneficiosas para el cuerpo.

Uno de los más recientes consensos de prevención y tratamiento de la obesidad realizado en España y firmado por 11 sociedades españolas de nutrición, llegó a la conclusión de que las dietas con mayor contenido de carbohidratos complejos (como los contenidos en la pasta) se asocian con un menor peso corporal. Inclusive aconsejan sumar una importante presencia de carbohidratos para prevenir la obesidad.

Como cualquier otro alimento, al comerlo en cantidades excesivas, hará que el cuerpo almacene más energías de las que necesita. Pero si se come en las porciones adecuadas, nutrirá el cuerpo adecuadamente.

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La pasta no contiene grasa, 100 gramos de este alimento poseen menos de 1% de grasa. Lo que sí tiene grasa (y bastante) es el queso parmesano que tanto gusta y que agregamos una y otra vez a nuestro plato.

La salsa que seleccionemos para acompañar el plato en cuestión también hará que sumemos o no calorías extras. Una salsa a base de crema de leche como Alfredo o una Carbonara con tocineta, tiene alrededor de 660 calorías por ración. Con esto si que debes tener cuidado ya que cada gramos de grasa aporta 9 calorías.

Lo ideal es elegir una salsa a base de tomate natural, la cual no le restará sabor a la comida y es una versión mucho más saludable.

Aprende a comer pasta y conviértela en una aliada de tu salud

Cómela como acompañamiento y no de plato principal, de esta manera la ingerirás en menor proporción.

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Cómela sin salsas cremosas y grasosas que le aportan calorías extras.

Cuando la cocines pon atención al tiempo de cocción. Lo ideal es que quede al dente, de esta manera su carga glucémica será menor (eleva menos la azúcar en la sangre=segregas menos insulina = quemas mas grasa).

No agregues queso de ningún tipo a tu pasta, ya que de por si, los quesos son grasosos por ser derivados de la leche y en el caso de los quesos que se utilizan en las pastas como parmesano o pecorino, debido a su tiempo de maduración son mucho más grasosos.

Elige las versiones integrales, ya que la fibra siempre hará que la absorción del carbohidrato sea mas lento y por ende se produzca menos azúcar en la sangre y menos insulina.

El carbohidrato se digiere rápido y no llena tanto a menos que se ingiera en gran cantidad, pero si se acompaña con una proteína como carne o pollo, baja su carga glucémica y el cuerpo tiene que trabajar mas en hacer la digestión, quemando mas calorías.

Y el veredicto final es…

La pasta NO engorda. Para estar en forma no debemos privarnos de ella, solo aprender a comerla. Que sea una bomba calórica dependerá de muchos factores que son perfectamente controlables y que podemos convertir a nuestro favor.

Cuéntanos, ¿cómo te gusta preparar la pasta?

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