Mamá no eres perfecta

Mamá no eres perfecta
Una mamá perfecta no es aquella que todo lo hace bien, si no la que lo intenta con todo su corazón.

Ser una excelente mamá es tu gran sueño y el listado de cosas por hacer para lograrlo es interminable.  Tantas reglas pueden ser abrumadoras porque el mínimo error te hace sentir la peor madre del universo.  Si al leer esto te das cuenta de que no has cumplido ni el 40%  de lo que se supone que debes hacer, tranquila, muy seguramente tu esfuerzo ha sido grande y eso de ninguna manera implica que lo estés haciendo mal.

Los mitos de ser buena mamá

  1. Una buena mamá alimenta bien a su hijo, eso implica amamantarlo hasta que tenga dos años y al momento de empezar la alimentación sólida debes darle únicamente comida orgánica, frutas y verduras. Nada procesado, nada de jugos y  absolutamente nada de dulce. Pero no es así, amamantar duele y duele mucho y aunque a veces se hace todo el esfuerzo del mundo llega el momento (antes de los dos años) que decides que es hora de terminar. Algún día la abuela le ofrece al niño pan y galletas y se da cuenta que le encantan, luego al ofrecerle otra comida “saludable” y al ver que no come nada durante tres días a lo primero que acudes es a las galletas y el pan de la abuela; sin contar que a la mayoría de niños darles frutas y verduras es para ellos prácticamente una falta de amor. Por otro lado y peor aún, cuando decides que nunca probará dulces llega la primera fiesta de cumple en el jardín y lo llenan de gomas y bombones.
  2. Mi hijo jamás va a ver televisión, pero llega el día en que se acumula la limpieza de la casa, tienes que despachar el almuerzo a tiempo y  deshacerte de las montañas de ropa sucia. Tu hijo está ahogado en llanto pidiendo que  estés a su lado, y para él no hay niñera, no hay nadie que lo entretenga. Sin embargo caes en la tentación y te das cuenta de que esas figuritas captan su atención de tal forma que lo único que debes hacer es meterlo al corral, subir el volumen del televisor y al fin tener el tiempo para poner todo en orden.
  3. Mi hijo va a tener un horario establecido hora por hora y va a tener que seguirlo siempre. Luego te das cuenta de que no contaste con un pequeño detalle: Tu bebé, cuando le quieres dar de comer no tiene hambre, cuando quieres hacerlo dormir no tiene sueño, si quieres darle una ducha relajante, él hace una pataleta de tal magnitud que es mejor no volver a mencionar la palabra agua.
  4. Voy a leerle a mi hijo un libro por semana. Tienes toda la intención de desarrollar el cerebro de tu hijo, estimularlo y ayudarlo a ser cada día mejor Pero resulta que el día de limpiar, hacer el almuerzo y lavar se repite todos los días y al momento de acostar a tu hijo con la intención de leerle, la primera que se duerme eres tú.

Podríamos seguir infinitamente con la lista de cosas que se supone que una buena mamá debe hacer. Y es que a veces planeamos a nuestro antojo todo lo que tiene que ver con los hijos, pero no, ellos son pequeñas personas con su propio criterio y forma de ser, y por eso debemos contar con sus necesidades también.

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