Conoce las estrictas reglas que deben seguir las conejitas Playboy

conejitas Playboy

Desde el día que Hugh Hefner compró la famosa mansión Playboy empezaron a correrse muchos mitos sobre la realidad que se vivía a puertas cerradas. Después de la muerte del empresario revelaron las reglas a las que son sometidas las conejitas Playboy.

Puede que se piense que las modelos que vivían bajo el techo de Hefner tenía una vida de ensueño y mucho lujo. Debido que casi todos los días se hacían fiestas y estaban rodeadas de lujos y mucho dinero.

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Sin embargo, la vida de las playmates no era ni es tan increíble como se pensaba. Así lo aseguró Izabella St. James, una de las ex ‘conejitas’ que vivió en la mansión, al publicar su libro ‘Bunny tales: behind closed doors at the Playboy Mansion’.

Por muy increíble que te parezcan te presentamos las inauditas y estrictas reglas que debían seguir las chicas en la mansión Playboy.

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Reglas que deben seguir las conejitas Playboy

Conoce las estrictas reglas que deben seguir las conejitas Playboy

Antes de poder vivir en la mansión Playboy, cada una de las chicas cumplía con un rito de iniciación. Este constaba en tener sexo con Hugh Hefner, tras ello él decidía si tenían lo necesario para quedarse o no.

Todas las conejitas que vivían en la casa recibían una semanada de mil dólares. El pago solo lo podían gastar en ropa y cada viernes debían rendir cuentas.

Cuando Hefner era entrevistado en la mansión, ninguna mujer podía hablar a los medios de comunicación. Debían quedarse en completo silencio y sonriendo mientras estaban a su lado.

El tipo de mujer de Hefner eran mujeres jóvenes, rubias y con senos grandes. Esa era su única regla para que sean su novia, pero esto no significaba que tenían algún privilegio. Simplemente podían dormir en su habitación y ya.

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A ‘Hef’ le gustaba pornografía y el lesbianismo, por lo tanto había dos pantallas de televisión enormes que pasaban películas sexuales. A nosotras nos tocaba imitar lo que aparecía en pantalla aunque no fuéramos lesbianas, reveló Kendra Wilkinson.

playboy Kendra Wilkinson

Aquellas conejitas Playboy que eran fotografiadas borrachas y las publicaban en sus redes se metían en un gran problema en la mansión. Si hacían algo malo recibían un correo electrónico para hacerles saber lo que hicieron mal. Debido que tenían un reglamento de lo que podían o no subir en sus cuentas de Twitter e Instagram.

Teníamos que ir a su habitación. Era el momento en el que aprovechaba para quejarse de todo lo que no le gustaba sobre nuestra relación. En especial, si no participábamos mucho de las fiestas sexuales que él organizaba.

Todas tenían toque de queda. A las 9 de la noche las conejitas debían estar en sus habitaciones. Aquellas que no lo hacían dejaban de ser la novia de Hefner.

Las mujeres que eran novia de Hefner podían conducir un auto rentado, ya que ninguno podía ser de su propiedad. En cambio la “playmate del año” recibía anteriormente un Porsche, ahora lo cambiaron por un Mini Cooper, el cual debían devolver a los 12 meses.

hugh hefner

Si una mujer quería subirse en la cama de Hefner, eran obligadas a lavarse los pies.

Ninguna podía tener novio ni llevar hombres a la mansión.

No podíamos llevar chicos a la mansión. Esa era la regla número uno: nada de chicos. Esa fue la principal razón por la que nos fuimos, explicó Karissa Shannon, exconejita Playboy.

A pesar de lo lujosa que se ve la mansión por fuera, el interior era otra historia. Todas las alfombras estaban sucia especialmente la de la habitación de Hefner. Los colchones y los muebles de las habitaciones de las conejitas estaban viejos y muy desgastados.

Hef estaba acostumbrado a tener alfombras sucias. La de su habitación no había sido cambiada por años y todo empeoró cuando Holly Madison se mudó a su habitación como la novia número uno y llevó con ella a sus dos perros. No estaban entrenados y hacían sus necesidades en la alfombra.

la mansion playboy
clarin.com

Las conejitas Playboy tenían prohibido arreglar sus habitaciones. Y la ropa de cama que les daban siempre estaban gastadas y en mal estado.

Hacíamos todo lo posible por decorar nuestras habitaciones y que se parezcan más a un hogar, pero nos daban sábanas y acolchados que daban asco de lo viejas, manchadas gastadas que estaban.

Hefner tenía aceite de bebé, Vaselina y Kleenex en cada habitación de la mansión.

Según Jill Ann Spaulding, ex conejita, cuando tenía relaciones sexuales con Hefner y él no podía culminar el acto tenían que seguir ciertas reglas:

Hef simplemente se queda ahí tirado con su erección de Viagra. Es sólo una erección falsa, y cada chica se subía arriba de él por dos minutos mientras las otras chicas intentaban mantenerlo excitado gritándole cosas como “¡Cógela papi, cógela papi!

La exPlayboy Bunny Holly Madison aseguró que Hefner daba un trato “preferencial” a aquellas rubias naturales y con pechos grandes. Además le decían a las que no eran así, que pagarían todas sus cirugías para que se vieran como a él le gusta.

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