Un sueño reparador

Imagen: Clinicacentrogranada

Todas hemos pasado por una noche desveladas en la que nos encontramos dando vueltas sobre la cama mientras el reloj se aproxima a la hora en que tenemos que levantarnos. A veces esto nos ocurre cuando no podemos soltar un problema que tenemos o cuando estamos anticipando algo muy bueno que está por darse. Otras veces porque tenemos un resfriado tremendo, el bebé lloró, el marido que ronca o el sonido incesante de la alarma de un auto que nunca tiene dueño.

Este insomnio ocasional no es motivo de preocupación, cosa muy distinta sucede cuando las noches en vela se suman una tras otra y la hora de irnos a la cama se nos convierte en otro motivo de estrés, nada más de pensar en la posibilidad de no poder pegar un ojo. El insomnio es la incapacidad de dormir a horas regulares, sea porque tardamos más de la cuenta en quedarnos dormidas, porque nos despertamos a intervalos durante la noche o porque nos despertamos muy temprano a la mañana siguiente sin haber completado el ciclo de sueño.

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Observar cómo nos levantamos, si aletargadas o vitales, nos puede indicar si la calidad del sueño -más que la cantidad de horas dormidas- repuso nuestras energías, porque las necesidades particulares de cada persona varían según la edad, actividad física, ritmos biológicos, hábitos y estilo de vida. Hay elementos ambientales que pueden incidir en los trastornos del sueño, como una habitación ruidosa o un colchón vencido y agentes estimulantes del sistema nervioso como la nicotina, el alcohol y la cafeína. Y, por supuesto, situaciones de vida que nos afectan emocionalmente y nos impiden conciliar el sueño.

Aunque tomar pastillas para dormir nos parezca la solución más fácil e inmediata, implican el riesgo de la dependencia, aún más si son automedicadas. Seamos pacientes, conozcamos qué nos produce el insomnio, atendamos las posibles causas descartando los factores que antes expuse, evitemos hacer siestas, vayámonos a la cama a una hora fija, no hagamos ejercicios antes de acostarnos, dejemos los noticieros para otro momento, démonos un baño con agua tibia, y al acostarnos respiremos lento y profundo para soltar las tensiones y relajarnos antes de dormir. Si no vemos resultados, es hora de buscar ayuda profesional.

Silvia Mago es comunicadora social y facilitadora en Terapias Corporales. Tiene 18 años de experiencia como instructora de yoga. Síguela en Twitter como @SilviaMago

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